Justin Bieber y por qué (quizá) nunca será el rey del pop

Esta entrada fue creada originalmente para hellowhellow.com

OK, ya lo pensé bien o más bien, ya lo escuché bien. No pude llegar al final porque la verdad no es mi tipo de música, pero al igual que millones de personas alrededor del mundo quedé atrapada con el sencillo más reciente de Justin Bieber, ¡la verdad me gusta! Hablo de “What Do You Mean?”, una cancioncita coquetona que la verdad te hace mover el talón irremediablemente… tienen que admitirlo, es pegajosa.

El punto es que después escuché otras dos, y pues también me quedé moviendo el taloncito, pero después escuché las letras y analicé todo la onda alrededor de este moniringo de 21 años y muchas cosas vinieron a mi mente.

Primero, que la escena del pop está terriblemente programada: la escena se repite, pero de distintas maneras y con distintos personajes. Segundo, que uno puede hacer mucho dinero cantando sobre el arrepentimiento, los ex’s y si a eso agregamos un cambio de look estamos del otro lado: ahí tienen a Taylor Swift, la más reciente confesión de desamor de Gwen Stefani y a Adele. Y tercero, que Justin Bieber puede salir con carita de perrito triste, seguir siendo un patán y aun así ser el dueño del mundo: Purpose, su nuevo disco es prueba de ello.

disco purpose

Vayamos entonces al primer punto. Desde hace algunos años podemos ser testigos de la magnífica transformación de Justin Timberlake, quien demostró que teniendo los amigos correctos, el ingenio mezclado con talento y buenos productores, se puede salir bien librado de una boyband y convertirse en el príncipe del pop. Las chicas lo aman, los chicos quisieran ser sus brothers y es el tipo de Pop/R&B que no te da pena confesar que te gusta. AKA es un buen pop.

Segundo punto. Escribir/cantar canciones acerca de tus evidentes relaciones fallidas y además hacerlo público una y otra vez es bastante redituable. Prácticamente, la insufrible Taylor Swift ha hecho su carrera grabando discos sobre sus exnovios (una larga lista por cierto) y dejándolos en ridículo; no hace mucho Gwen Stefani lanzó un sencillo dedicado a su exesposo Gavin Rossdale y antes de eso a otra larga lista de desamores; y hace un par de semanas pudimos ver cómo Adele quitaba del trono a grandes leyendas musicales por el simple hecho de haber bajado de peso y cantar canciones de señora ardida cual Lupe D’Alessio. AKA el pop es una mujer despechada.

adele gif

Tercer punto. Después de beberse hasta el agua del florero, fumar marihuana – porque que quede claro que es muy rudo-, chocar coches, hacer lo que se le dé la gana y tirar huevos a las casas de sus vecinos, Justin Bieber hace un “come back” (a pesar de contar con una corta carrera) acompañado de sus nuevos mejores amigos (remítanse al punto uno), cantando canciones de arrepentimiento (visiten el punto dos) y con cambio de look (de vuelta al punto dos), pero además lo hizo con un nuevo disco que cuenta con tres sencillos simultáneamente en los primeros lugares de las listas, algo que no había ocurrido en años, desbancando incluso a los Beatles. AKA el pop es una adolescente masoquista.

La cosa es que, sea o no un patán, haga o no buen pop, esté guapo o no, Justin vive en el primer lugar y sus disco seguramente será el más icónico de esta generación; en recientes artículos leí que el hecho de que este disco fuera tan popular es porque tuvo a bien reunirse con tipos como Skrillex, Diplo, etc., convertirse en su marioneta y crear música más comercial. Anteriormente estaba tratando de ser Usher y grabar un R&B más clavado que simplemente no le correspondía.

juystin y skrillex

Y aunque uno acaba bailando con el fondito tropical electroso, la realidad es que este disco más que ser un regreso exitoso, es un intento de redención en el con canciones como “Sorry” y “I’ll Show You”, Justin intenta pedir perdón por todo el relajito que se aventó a los 15 años y demostrar que ya es todo un hombre. ¡Y esto es pura farsa!

justinvirgencita

Aun cuando pide perdón al mundo, a sus fans (que pronto crecerán y abrirán sus ojos), a su mamá y al mundo entero de la música con frases como “Mi reputación está en la línea, estoy trabajando en ser mejor”, “Mira todas las promesas que sí cumplí” y “Soy humano”, intentando hacernos creer que ha madurado, sus actitudes demuestran totalmente lo contrario. Bieber sigue siendo un adolescente prepotente, que pide perdón al ya famoso estilo de la primera dama: “O sea sí perdón, pero si no me perdonan me vale madres”. Y la realidad es que, como a Angélica Rivera, simplemente a Justin Bieber no se la crees.

Esto me lleva a la conclusión de que no importa toda la maquinaria que se mueva alrededor de un producto como él, tampoco el dinero invertido ni con quién se junte este mes; si no eres auténtico, si no eres real, si no trabajas en tu música y generas una propuesta que realmente valga la pena, seguirás siendo un juguete más de la industria y nunca de los nuncas te ganarás el respeto de nadie. Y eso no tiene nada que ver con el pop, eso cuenta para los que hacen cualquier género; la música si no se hace con honestidad no vale ni  nunca valdrá la pena.

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